viernes, 22 de enero de 2010

REPOSANDO EN EL CAJÓN

No recordé que todavía seguían ahí, pero así fue como las encontré. Estaban completamente bañadas en polvo, un tanto desacomodadas. Eran ellas, reposando en el cajón del escritorio que utilizaba para intentar escribir, algún renglón que siempre permanecía en blanco... y mis manos parecían cansadas ya… de esperar y olvidar al instante.
Miraba atentamente las fotografías, sintiendo la rareza de reencontrarme con un camino de huellas transitadas, denotando las relucientes oportunidades desperdiciadas… tan ajenas a mi presente y tan culpables de mis silencios, que no pude evitar sollozar por un minuto.
Curiosamente, años atrás las había buscado por toda la casa y por alguna razón no revolví lo suficiente, como para darme cuenta de que dormitaban en el cajón. Inesperadamente, las halle.
No era una época propicia, para repetir un remoto pasado

Mientras mi conciencia me decìa:
¡Que pérdida de tiempo!

3 comentarios:

beatriz dijo...

Me gusta mucho como escribis Pamela, es una parte tuya muy valiosa. Seguí adelante!!!!

amapola rojinegra dijo...

es genial!!! me ancanta profundisimo.....
me encanta pame....me encanta tendriamos que hacer algo en conjunto!!!
te kieroooooo

Ale dijo...

"No era una época propicia, para repetir un remoto pasado", creo que es la frase que mejor lo resume.

Sin embargo las cosas siguen quedando ahí, en ese tintero invisible que cuando nos surge volvemos a cargar de tinta.

Y aún sin tener demasiada lógica, cerramos el cajón sabiendo que vamos a volver a abrirlo. Como aceptando que ese pasado realmente existió, y teniendo la certeza de que fuimos parte de él. Ahora solo falta saber si podemos dejarlo definitivamente atrás y construir uno nuevo.